Cine

La nueva de ‘El Conjuro’ está basada en un caso real

'El Conjuro 3: El Diablo me Obligó a Hacerlo', aborda la historia de Arne Johnson, quien usó como defensa en un juicio por asesinato la posesión demoníaca.
Warner Bros.

ESPECIAL.- En la saga El Conjuro ya vimos historias conocidas de Ed y Lorraine Warren y de dominio popular como la de Annabelle, el caso Enfield (que hasta documentó la BBC) y Amityville.

Y para la nueva entrega, El Conjuro 3: El Diablo me Obligó a Hacerlo, abordan también un caso de la vida real, el de Arne Johnson.

¿Quién fue él?

El Juicio de Arne Cheyenne Johnson, también conocido como el Caso »El Diablo me Hizo Hacerlo», es el primer caso en un tribunal de los Estados Unidos en el cual la defensa del acusado usó como argumento de inocencia la »posesión demoníaca» para obtener la absolución de responsabilidad personal a causa del delito.

El 24 de noviembre de 1981, en Brookfield, Connecticut, Arne Cheyenne Johnson fue condenado por homicidio en primer grado al asesinar a su casero, Alan Bono.

Según el testimonio de la familia Glatzel, David Glatzel, de 11 años, presuntamente había sido anfitrión del demonio que forzó a Johnson a matar Bono. Después de presenciar una serie creciente de situaciones ominosas que implicaban a David, la familia, agotada y aterrorizada, decidió pedir la ayuda de los auto-denominados demonólogos Ed y Lorraine Warren (famosos por su investigación en el conocido caso del Terror de Amityville) en un último esfuerzo por «curar» a David.

Entonces, la familia Glatzel, junto con los Warren, procedieron a realizar el exorcismo de David con unos cuantos sacerdotes Católicos. El proceso continuó varios días, concluyendo cuándo, según los presentes, un demonio huyó del cuerpo del niño y poseyó el cuerpo de Johnson.

Varios meses más tarde, Johnson mató a su casero durante una discusión. Su abogado argumentó ante el tribunal que estaba poseído, pero el juez ordenó que tal defensa nunca podría ser probada y era, por tanto, inviable en un tribunal de ley. Johnson fue posteriormente condenado, aunque sólo estuvo cinco años de una condena que distaba entre los 10 a 20 años.

El juicio atrajo la atención de numerosos medios de comunicación mundial y ha obtenido un nivel de notoriedad debido a representaciones numerosas de los acontecimientos en literatura y televisión.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: