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Investiga Interpol filtración de video íntimo de Gabriel Soto

'Para mí es muy importante dar este ejemplo a la sociedad y a las personas que les puede pasar algo así', destacó en entrevista.
Instagram @GabrielSoto
Instagram @GabrielSoto

ESPECIAL.- Ya pasaron tres meses desde que se filtró un video íntimo de Gabriel Soto, situación que afectó la carrera del actor de telenovelas quien, asegura, irá con todo contra quien resulte responsable.

«Con este particular caso de violación a mi intimidad, es un sentimiento de vergüenza muy grande. Todos tenemos derecho hacer lo que queramos con nuestro cuerpo, pero nadie tiene derecho de exponerlo si tu consentimiento», dijo en en el podcast Políticamente Incorrecta, de la legisladora Alessandra Rojo de la Vega. «La sociedad juzga desde otra perspectiva al hombre y la mujer y eso está muy mal. Es por eso que el 80 por ciento de estos casos van hacia las mujeres, pero la violación y el sentimiento de daño emocional y psicólogo es el mismo».

Destacó que la Interpol trabaja en su caso.

«Ya levanté una denuncia, la policía cibernética ya está haciendo una investigación y la Interpol ya está haciendo una investigación. Para mí es muy importante dar este ejemplo a la sociedad y a las personas que les puede pasar algo así», reveló. «Confío en que la ley (Olimpia) va a seguir su cause, finalmente por algo se legisló y por algo tiene su castigo, es un violación bastante fuerte».

¿Qué es la Ley Olimpia?

No se refiere a una ley como tal, sino a un conjunto de reformas legislativas encaminadas a reconocer la violencia digital y sancionar los delitos que violen la intimidad sexual de las personas a través de medios digitales, también conocida como ciberviolencia o violencia digital.

Las siguientes son conductas que atentan contra la intimidad sexual:

Videograbar, audiograbar, fotografiar o elaborar videos reales o simulados de contenido sexual íntimo, de una persona sin su consentimiento o mediante engaño.

Exponer, distribuir, difundir, exhibir, reproducir, transmitir, comercializar, ofertar, intercambiar y compartir imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona, a sabiendas de que no existe consentimiento, mediante materiales impresos, correo electrónico, mensajes telefónicos, redes sociales o cualquier medio tecnológico.

Por su parte, se entiende como violencia digital aquellas acciones en las que se expongan, difundan o reproduzcan imágenes, audios o videos de contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento, a través de medios tecnológicos y que por su naturaleza atentan contra la integridad, la dignidad y la vida privada de las mujeres y hombres causando daño psicológico, económico o sexual tanto en el ámbito privado como en el público, además de daño moral, tanto a ellos como a sus familias.

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